¿House o Cameron?- Metanoia II

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¿House o Cameron?- Metanoia II
¿House o Cameron?- Metanoia II

En relatívamente pocos años, se han producido vertiginosos y sustanciales cambios en el rol del médico y en su relación con el paciente y el entorno. Veámoslos:

  1. Nuestros bisabuelos contaban con un médico entonces llamado “de cabecera”, que durante años se encargaba de la atención a toda la familia. Los medios técnicos eran escasos y primaba la relación humana, los conocimientos y experiencia del médico y sobre todo, la implicación del mismo con la familia. En ocasiones, el doctor era no solo médico, sino tambien consejero de la familia. Los tecnología diagnóstica era mínima, y el diálogo (anamnesis) y el conocimiento de los antecedentes personales y familiares resultaban fundamentales. Los sentidos (signos) del doctor constituían frecuentemente los más válidos medios diagnósticos. Las exploraciones complementarias eran escasas y poco asequibles. En cuanto a la terapéutica, el arsenal era limitado y no era infrecuente que el doctor avalase remedios en cierta manera “caseros” . La palabra y la relación humana eran el centro de la medicina. No era infrecuente escuchar la frase… “qué buenas manos tiene mi médico”. Recordemos la expectación que las Sulfamidas y primeras Penicilinas suscitaron, y cómo incluso fueron objeto de contrabando.
  2. Tras la II Guerra Mundial, se produjo un impactante avance en la tecnología, que ya se venía gestando en el periodo de entreguerras. Los medios diagnósticos basados en las nuevas tecnologías revolucionaron la forma de ponerle nombre y apellidos a la enfermedad. De igual forma, las terapias pasaron de ser remedios en muchos casos tradicionales y empíricos a eficaces fármacos de diseño. Nuevas familias de fármacos dieron solución o mejora a multitud de patologías. Los avances quirúrgicos como por ejemplo, los trasplantes o la cirugia a corazón abierto supusieron asimismo una nueva forma de entender la medicina. El aspecto humano fué quedando relegando a un segundo plano. Incluso dentro de los mismos profesionales, se comenzó a dar más importancia a la tecnología diagnóstica (exploraciones complementarias). Dejaron de ser complementarias para convertirse muchas veces, en fundamentales. El médico cambió su rol progresiva pero inevitablemente. El aspecto técnico y científico del médico comenzó a ser más valorado que el humano. En muchas ocasi0nes se ha oido la frase… “El Dr. Fulanito es muy antipático y seco, pero es el mejor”.
  3. En los últimos años, en un entorno megatecnologizado, se constata una nueva revolución: Internet, las redes sociales y el acceso a la información técnica de los pacientes y su entorno. En contraposición al poco tiempo que tiene el médico para atender al paciente en atención primaria, o a la masificación de las urgencias… el paciente quiere hablar, y ser escuchado, intervenir y coparticipar. Quiere tecnología, pero también atención humana. La empatía y habilidades sociales del médico vuelven a ser demandadas, sin olvidar su capacidad técnico-científica.

Como afirmé en el anterior artículo, se ha pasado de una situación vertical a otra horizontal. No obstante, estamos en pleno cambio. La medicina del siglo XXI se está aún definiendo. La universalización de la atención sanitaria, la búsqueda de la equidad, la necesidad de una eficacia en la gestión de los recursos, se suman a una mayor demanda sanitaria por parte del usuario, que exige más y mejores prestaciones. Mas tiempo y de mejor calidad. Mas información y mas interrelación. Y no nos olvidemos del incremento desorbitado del gasto sanitario, la falta de profesionales médicos en nuestro país, la fuga de médicos a otros… Tiempos de cambio. Nuevos modelos de gestión.

En las series televisivas, en cierta forma se refleja esta dicotomía. Un ejemplo lo tenemos en el afamado, malhumorado y entrañable Dr. House, con gran capacidad tecnico-científica pero carente de habilidades sociales. Claro exponente del brillante médico intratable. Por otro lado, su compañera y subordinada Dra. Cámeron, empática y humana y en ocasiones encontrada con su superior. ¿Qué tipo de médico requiere hoy el usuario? ¿Un Dr. House? ¿Una Dra. Cameron? Posiblemente ambos.

Hay que volver a humanizar la medicina, sin dejar de avanzar técnicamente. Hemos de recuperar el tiempo necesario para el paciente. Hemos de integrarlo en su proceso, escucharlo, ponernos en su lugar… sin dejar de ser excelentes en el aspecto técnico. Hemos de hablar más con ellos (si los gestores nos proporcionan tiempo) y utilizar de forma mas racional la tecnología sin dejarnos llevar por la “medicina defensiva”. La nueva revolución de la medicina no es la tecnológica, esa ya está en curso, sino el retorno a una tecnología humanizada, a una interacción curativa.

Ni House ni Cameron. ¡Ambos!

 

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