Cuando era niño, leí que el arcoiris es la Sonrisa de Dios. Posteriormente supe que en el Genesis, se relata cómo Dios entrega como signo de la alianza con la humanidad el arcoiris, en presencia de Noé (Gn 9, 13-15). Siempre, por tanto, que veo un arcoiris me acuerdo de esa sonrisa.
Hoy en día, nos hemos acostumbrado a las sonrisas. Son herramientas de márketing. En los comerciales televisivos siempre aparecen modelos atractivos sonriendo. La sonrisa vende.
Aún recuerdo a un visitador médico (como entonces se les llamaba) que posteriormente se convirtió en amigo, como tantos otros. En una ocasión, cuando yo empezaba la praxis médica, no dándose cuenta de mi presencia, comenzó a emitir opiniones poco agradables sobre mí a compañeros suyos. Azorados por mi presencia, le hicieron ver que me encontraba a sus espaldas. Inmediatamente se dió la vuelta y como si no hubiese dicho nada, me regaló una gran sonrisa y se dispuso a explicarme su producto. La sonrisa vende.
Un termino usado en el telemarketing, al que tan rápidamente nos estamos acostumbrando, es la “sonrisa telefónica”. Los expertos en el tema aseguran que la sonrisa se puede “oir” por teléfono. Una llamada sonriendo, es más efectiva que una con la cara seria.
A veces, cuando alguien nos aborda sonriendo, pensamos… ¿qué nos querrá vender?
Por otro lado, también se ha puesto de moda el concepto saludable de la sonrisa. Todos hemos oido hablar de los beneficiosos efectos (demostrados o no) de la sonrisa, al movilizar una gran cantidad de musculos faciales. Relaja, libera endorfinas, hace afrontar las situaciones con mayor optimismo, y hace más agradables las relaciones sociales.
En medicina también se ha empezado a apreciar la sonrisa. Como ejemplo potente tenemos a Patch Adams, iniciador de un movimiento médico a favor de una medicina más amable y humana. Todos recordamos la película que protagonizó Robin Williams.
Tradicionalmente se ha relacionado al médico con un personaje serio, erguido, con poco humor, con un lenguaje técnico y poco claro, y con poco tiempo. Algunos pacientes incluso mantenían un temor reverencial a su figura. Incluso pudiera parecerles a algunos que un buen médico, profesional y competente ha de mantener esa distancia y esa seriedad con el paciente.
Esta postura me recuerda la del bibliotecario que Umberto Eco describió en “El Nombre de la Rosa“. Era capaz de matar, porque odiaba la sonrisa. Para él, un buen monje era un monje serio.
No comparto esas ideas. Un buen médico, no sólo lo es por sus capacidades técnico-científicas, sino por su capacidad de relacionarse con el paciente, de transmitirle confianza, de escucharle, de empatizar con él. En un médico, una sonrisa puede ser tan valiosa como un fármaco. Y mucho más barata. Una sonrisa rompe barreras.
A un compañero mío, sotto voce, le llamamos “el Sonrisas”. Es un gran profesional y áltamente cualificado, pero con un valor añadido. Con su sonrisa aporta acogida, esperanza, tranquilidad y serenidad a sus pacientes (que por otro lado están encantados).
Hagámonos un favor a nosotros y a nuestros pacientes. Seamos menos serios. Sonriamos más. !Es gratis¡ Nuestra salud y la de nuestros pacientes lo agradecerán.
“Este será el signo de la alianza que establezco con vosotros, y con todos los seres vivientes que los acompañan, para todos los tiempos futuros: yo pongo mi arco en las nubes, como un signo de mi alianza con la tierra. Al aparecer mi arco en las nubes, yo lo veré y me acordaré de mi alianza eterna con todos los seres vivientes que hay sobre la tierra. Este, dijo Dios a Noé, es el signo de la alianza que establecí con todos los mortales”
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Es verdad, los médicos con cara de palo, al igual que los lacónicos, no inspiran mucha confianza, a mi que me den un doctor sonriente, que me explique bien lo que tengo y que si no está seguro de qué es lo diga, que sea honesto.
Efectivamente, sonreír es gratis y alegra la Vida.
Enhorabuena x el artículo. Qué importante la sonrisa. La Madre Teresa de Calcuta decía: “La paz comienza con una sonrisa”. Me ha gustado lo del arco iris. Hace algún tiempo escribí un artículo con el título: El poder de una sonrisa. Lo dejo x si alguien quiere leerlo: http://eexcellence.es/index.php?option=com_cont...
Toda la razón. Cuando el paciente acude necesita saber, y necesita ser escuchado y acogido. No es fácil por nuestra parte, pero hemos de aprender a ello. Un saludo.
Gracias por tu comentario y por tu aporte. Tu artículo me parece excelente. Lástima no haberlo tenido antes de redactar el mio. Un saludo!
Y además es sano!
Comentario corto, pero lleno de sentido.Un saludo, Aitor.
¿Por qué no eres mi médico de cabecera?.
Creo que eres uno de los pocos casos que para mi la desvirtualización sería importante. Jeje. Me encanta tu post, tu actividad en twitter y tu sentido del humor.
Saludos
Leer tu artículo me ha hecho sonreír y pensar que gracias a médicos que todavía quieren a su profesión por encima de que político-gestores se empeñen una y otra vez en machacarla, la última patada parece que será en la base formativa (lease Troncalidad MIR)
La medicina está incluso por encima de los poderes. Es una actividad básica del Ser Humano. Y a pesar de tecnologización, economización y politización, persistira. Y ahora aún con mayor fuerza. No nos desanimemos. Llevamos librando batallas milenios. Piensa que toda persona nos necesita antes o después.
Yo me empeñaré en seguir manteniendo mi sonrisa, contra viento y marea.
Pronto, tal como avanzamos, no será imposible que pueda serlo, aunque la presencia real, el contacto “in situ” con el paciente, y la relación “cara a cara” me siguen pareciendo imprescindibles. Gracias por tu comentario. Ayuda a saber que lo que uno piensa sobre la vida y la medicina, es compartido por otros. Otra forma de vivir la medicina es posible. Un abrazo!
Es cierto pero trabajo en una residencia geriátrica privada y considero que nuestra medica es una gran profesional, tal vez le falte sonreír un poco mas a los residentes pero en su descargo hay que decir como bien apuntas tú que esta sobresaturada de trabajo como todo el personal sociosanitario de las residencias geriátricas privadas y a veces parece que hasta una sonrisa te hace perder el ritmo de trabajo, de todos modos por mi parte tomo nota.
sonrieee q la vida son dos diass!!!!!
¡Estoy totalmente de acuerdo contigo! La verdad es que en mi especialidad veo pacientes que agradecen mucho un poco de cariño y humanidad en el trato. Soy R3 de camino para R4 en un par de meses y en este año he visto muchos pacientes paliativos. Al principio tenía muchos días malos por no poder hacer más por ellos, sobre todo cuando en las guardias me encontraba con situaciones terminales, teniendo que informar a las familias, mirándoles a los ojos y manteniendo la entereza… (de hecho es algo que todavía me cuesta mucho y no sé si me acostumbraré algún día). El caso es que con el tiempo he ido aprendiendo lo importante que es una sonrisa a tiempo, lo bien que les sienta a ellos y, más aun, lo bien que me sienta a mí que me la devuelvan… Es algo que me llena, que estando tan malitos sean capaces de sonreirme… ufff! La verdad es que les admiro.
Sé que no soy la mejor médico y me queda mucho por aprender pero quiero pensar que escuchándoles, dedicándoles tiempo y luchando por conseguir esa sonrisa voy por buen camino.
La sonrisa es el primer gesto que muestra un bebé poco tiempo después de nacer. Es señal de bienestar, tanto para el que la hace, como para el que la recibe. Es una de las terapias utilizadas desde los inicios de la humanidad. No dejemos que en el estilo de vida actual se devalue y se deje como un mero objeto de marketing.